Victor septiembre 25, 2019
cuadros modernos

Todos nosotros hemos tenido algún cuadro colgado en alguna pared de nuestra casa, encima del sofá del salón, en la habitación, en el recibidor… y muchos de esos cuadros también han acabado en trasteros o garajes.

Tanto los cuadros modernos como los cuadros antiguos, suelen estar hechos en lienzos. Ese material, si se engancha o cae encima de una superficie, si no se tiene cuidado puede llegar a rasgarse. Si, en alguna ocasión, tenemos la mala suerte de que se nos rompa un cuadro, podremos repararlo de dos formas. Si la fisura es pequeña, pondremos un parche especial, pero hay ocasiones en las que el cuadro se rasga de extremo a extremo.

¿Qué hacer en estos casos?

Muchos de nosotros pensaríamos que el cuadro no tiene solución y lo dejaríamos así o lo tiraríamos directamente a la basura. Pero si que existe una solución y se llama forración o, lo que es lo mismo, un reentelado completo.

¿Cuales son los pasos que se dan en el arreglo de cuadros rasgados?

  1. Lo primero  que tendremos que hacer es cubrir nuestro cuadro o empapelarlo para que no se rasgue más y llevarlo  a un taller especializado. 
  2. Una vez allí colocarán el cuadro en una superficie plana para proteger el lado visto (o la parte  del cuadro que se ve) con papel de seda y cola animal. Dependiendo de si queremos proteger, sentar el color o fijar capas sueltas de pintura, la concentración de esta mezcla variará. Un dato curioso es que los restauradores llaman a esa mezcla cola de conejo. Y es que está hecha con pieles, huesos cocidos, rebajada con agua y con algún fungicida.
  3. Una vez aplicado este ungüento, se acercarán las partes rotas hasta la posición correcta. Dependiendo del restaurador, la obra se protegerá antes o después de desmontarla del bastidor  (o marco). Si los extremos se han roto y el bastidor ayuda a fijar la obra, es mejor no desmontarlo antes de fijar la tela por detrás.
  4. Una vez tenemos protegido el cuadro, comprobaremos que no hayan abolsados y que se hayan corregido los posibles levantamientos o arrugas. Una vez tenemos esto procederemos al reentelado. Para ello la tela que queramos usar, deberá ser lo más parecida a la del cuadro, en firmeza, composición y textura. Es importante que ambas telas tengan los mismos procedimientos  de captación de humedad para que  no haya diferencias.
  5. Montaremos la nueva tela en un telar y la “fatigaremos” (se humedecerá y se estirara en un telar para la ocasión) para posteriormente unir las  dos telas, la original y esta.

¿Cómo se pegan ambas telas?

Encontraremos diferente tipos de pegamento dependiendo de las características de cada cuadro. Entre los diferentes tipos encontraremos “la gacha” o “la colletta italiana”.

  1. Este proceso es el más complicado de hacer, se recomienda siempre acudir a un restaurador experto, ya que hay que encontrar el punto exacto entre el pegamento y las dos telas, que no se desordenen pero que tampoco queden muy rígidas. Si no hemos alisado bien el pegamento quedarán grumos…
  2. Una vez comprobado que todo está en orden, protegeremos ambas telas para que el pegamento no traspase.
  3. Una vez situada la tela nueva, se aplicará presión y calor para que ambas telas se asienten.
  4. Cuando vemos que el cuadro está seco, quitamos este del telar, se retira la protección del papel de seda y se monta en el bastidor. El montaje debe ser lo más rápido y preciso posible para que la tela no se arrugue en el proceso.

 Y ya podemos  disfrutar de nuestra obra de arte, cuadros familiares o  cuadros modernos como si no les hubiese pasado nada.

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